24 septiembre, 2020

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El “nuevo” ciclismo aterrizó en España

La Vuelta a Zamora reabrió el pasado martes el nuevo calendario ciclista en España con 96 corredores de 16 equipos sub23 y élite diferentes, que han sido los responsables de inaugurar la nueva normalidad en el ciclismo. Las mascarillas, los geles hidro alcohólicos, la distancia de seguridad y el doble vallado han sido los protagonistas en estos cuatro días que ha durado una carrera conquistada por Josu Etxeberria del Caja Rural-RGA, que ganaba la etapa reina en el día y mantenía la renta de 1:03 conseguida en la jornada que cerraba la primera carrera en España post-COVID. El podio final ha sido completado por Samuel Blanco (Supermercados Froiz) y Raul Garcia (Lizarte), que terminaba por imponerse.

“Para la organización de la competición nos hemos adaptado a lo que nos ha dicho la Federación Española de Ciclismo (RFEC) y hemos atendido a las órdenes de una empresa de riesgos laborales, que ha impartido un curso del COVID-19 a los voluntarios de la carrera, a los que se les ha hecho un plan para cubrir los incidentes que puedan ocurrir durante la prueba”, explica el director de la carrera, Manuel Campesino.

En este caso, y recomendados por la empresa de riesgos laborales, la organización de la carrera zamorana ha decidido imponer un doble vallado para que el público, ataviado con sus respectivas mascarillas, mantuviese, tanto en la salida como en la llegada, la distancia de dos metros con los ciclistas. La desinfección ha sido otro de los temas a los que han tenido que prestar atención y, para ello, han solicitado a los pueblos que desinfectasen con agua y lanvandina las zonas de salida y llegada.

Asimismo, en el podio se ha mantenido la distancia social obligatoria, tanto es así que en la entrega de premios del martes el uruguayo Moreira (Vigo-Rias Baixas) recibió el trofeo después de que el alcalde de Villardeciervos, localidad que acogió el prólogo, le lanzase la copa a unos metros de distancia.

“Todas estas situaciones se empezaron a trabajar durante el confinamiento aunque no sabíamos si se iba a disputar o no. La provincia de Zamora estaba bastante avanzada, no había muchos casos. En ese momento, tuvimos varias conversaciones con el diputado de deportes de Castilla y León y vimos factible seguir adelante con la prueba. Finalmente, a principios de junio nos confirmaron que se podía celebrar y no tuvimos ningún problema para poder organizar una vuelta diferente”, explica el director Campesino.

Sin control de firmas

Otra de las novedades que ha surgido en este “nuevo” ciclismo es la suspensión del control de firmas, y para llevar un registro de los ciclistas han utilizado la medición de temperaturas previa a cada una de las etapas. “Tanto los seis corredores de cada equipo, el director, el mecánico y los masajistas han pasado por este lugar para tomarse la temperatura con el láser”, afirma Campesino.

A pesar de la situación que se está viviendo, el público no ha dudado en acudir a ver las salidas y llegadas en la Vuelta a Zamora pero “se nota la diferencia de aficionados con el ciclismo de antes”, manifiesta el speaker de la carrera, Juan Mari Guajardo. Una situación que corrobora el ciclista Onditz Urruzmendi (Telcom-On Clima): “En la llegada del miércoles sí que se notó el calor de los aficionados, pero en los puertos no ha habido la misma cantidad de gente que en las pruebas previas al Coronavirus”.

Sin embargo, el propio Guajardo añade que “la retransmisión la va a hacer igual haya dos, quinientas o cinco mil personas, porque para mí cada carrera es un campeonato del mundo y trato a todas las carreras por igual”.

En este caso, el propio locutor de la carrera afirma que “todavía no he hecho ninguna entrevista a los ciclistas”, algo muy habitual en los controles de firmas que han quedado suspendidos temporalmente.

El entorno cambia pero la competición sigue una misma linea

Por su parte, los equipos se han encontrado con una situación muy diferente a lo que existía en el ciclismo anterior al COVID 19. “Ahora no presentamos licencias, lo hacemos de forma online, no se verifica que estén o no los ciclistas. En ese sentido sí que ha habido un gran cambio pero quizás esto nos hace replantearnos que no hace falta tanto repertorio de cara a las carreras. Al final, esto nos está haciendo verlo de una manera diferente”, explica Rafael Díaz, director del Kometa Xstra Cycling Team. Asimismo, hasta un minuto antes de la carrera los ciclistas no se quitan la mascarilla, momento en el que varios miembros de la organización recogen esas mascarillas y los corredores empiezan a rodar. Sin embargo, una vez en carrera, “la competición es muy similar y no hemos tenido ningún tipo de dificultad”, afirma Jon Armendariz, director del Lizarte.

Sin embargo, una vez terminada la prueba deben volver a ponerse la mascarilla. “Después del sprint he llegado agonizando y me han dicho para ponermela según me he sentado en la furgoneta. Había momentos que tenía que bajármela para poder respirar un poco, sino te ahogas”, explica un Alberto Serrano, ciclista de Caja Rural-RGA, que terminaba segundo en la segunda etapa.

Para llegar a esta situación de carrera, los equipos tuvieron la oportunidad de poder concentrarse pero “no era sostenible para un equipo amateur, porque nos teníamos que hacer 30 pruebas de PCR”, manifiesta Armendariz. En cambio, el Caja Rural-RGA sí que se concentró en dos casas que tiene el equipo, divididos en dos bloques y siguiendo las normas de seguridad de la RFEC y la UCI.

con información de MARCA

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